jueves, 8 de septiembre de 2011

Límites

Pensaba que a lo peor tendría agujetas por lo del pedaleador, pero no, ninguna.

Creo que estoy enfocando pésimamente lo de mi recuperación física. Yo voy haciendo "ensayos" con mi cuerpo a pequeña escala y creo que estoy cometiendo el siguiente error: Dicen que cuando tienes alguna limitación física, debes aceptar esa limitación y adaptarte a ella. Pues "creo" que en mi caso va a ser "como que no". Intentaré explicarme mejor: hay cosas que no puedo realizar "ya desde hace años" con dedos de la mano izquierda, pues bien (o mal), forzando forzando, hasta los límites, pueden pasar dos cosas:

Primera: Que siga sin poder y de tanto forzar límites se me joda algo más (hueso, músculo, tendón. cartílago, etc.)
Segunda: Que recupere y pueda volver a realizar esas cosas.

Otro ejemplo: Todavía no consigo estando en pie, el mover hacia delante ninguna de las dos piernas. Por lo tanto, forzando límites, caben únicamente estas dos opciones:

Primera: Lo consigo después de pocos días de intentos.
Segunda: Sale todo fatal y a parte de posibles daños en piernas, acabó fastidiando cadera o pelvis.

Si sucede la primera, pues todo GENIAL, si por el contrario acontece lo segundo ¿qué más da? seguiré sin poder andar. Pero DEBO LLEGAR A LOS LÍMITES.

Y desde luego y ligado a todo lo anterior, ello implica toda acción diaria. Eso si, debo mentalmente tener muy asumido el realizar esfuerzos como nunca he hecho. Sin ello, todo lo demás es irrealizable.

5 comentarios:

Emma dijo...

Cito este párrafo, “Reconociendo que hay infinita perfección hasta en el más pequeño copo de nieve, y que nada en la naturaleza es arbitrario, se entiende que el cerebro tampoco biologiza un estrés en forma arbitraria, sino que elige el punto con una precisión realmente impactante: el lugar del cuerpo que es perfectamente homólogo al conflicto, en forma simbólica”. http://www.lauroalonso.com/servicios/decodificacion.asp
y pienso que quizá todo se debe a la manifestación simbólica hecha carne, quiero decir que una dificultad que existe en nuestra vida y se manifestaba de manera intelectual se ha transformado en un impedimento físico para obligarnos a resolverla.
O sea, hablaré de mi (que es sobre quien tengo más autoridad para opinar), el desequilibrio que se ha puesto de manifiesto en mi andar es un reflejo del tremendo desequilibrio que ha existido en mi vida desde siempre, como que al hacerse tan evidente para mi cerebro y al ver que yo no le prestaba ninguna atención, me ha obligado a enfrentar el problema desde un ángulo empírico para que lo resuelva.
¿deliro?
beso

Antonio Feliu dijo...

El problema es saber el detonante.

Anónimo dijo...

Anónima:Mi médico también me dice que tengo que aceptar algunas cosas. Que se vaya también a la porra!!! No voy a aceptar lo que no me da la gana, y punto.Me niego a aceptarlo sin más. Muchos ánimos y sigue dando caña al pedaleador. Un abrazo.

SARA ALMODÓVAR dijo...

Conozco el caso de una mujer con EM que después de muchos años en silla de ruedas , ahora anda apoyada en una muleta. Sus hijos no dan crédito. Siempre la han visto sentada. ÁNIMO, LA CONSTANCIA ES LO ÚLTIMO QUE DEBEMOS PERDER.

Antonio Feliu dijo...

Sara ¿podrías ampliar el comentario? Edad, tiempo con la E.M., ETC.

Gracias
Toni