jueves, 10 de mayo de 2012

Odio y sexo (y II)

¿Por qué el odio? ¿por qué el sexo? Muy simple; el odio te da más fuerza física, la rabia que conlleva el odio incrementa sobremanera la adrenalina y ello ayuda para generar más fuerza física. Y el sexo... ¿qué decir del sexo que no se sepa?.

Y sé que más de una (si, una... no uno) pensará ¿y el amor? el amor "da más" que el odio. Pues ¿qué queréis qué os diga? Ni lo recibo ni lo doy. Quedó atrás en la misma fecha que la E.M. apareció. Hay un refrán que dice: cuando el dinero se va por la puerta, el amor sale por la ventana. Pues aquí se puede aplicar: cuando la salud se fue por la puerta, el amor saltó por la ventana.

Y tener por seguro que con lo que siempre me ha gustado el sexo y me gusta, voy a hacer lo imposible, para recuperar la normalidad también en ese terreno. Y no hay sexo total (al menos para mí) sin una plena movilidad. Espero que no escandalice esta frase:

Si quieres follar, todo el cuerpo has de menear.

Por lo tanto CAÑA Y A RECUPERAR.

4 comentarios:

Emma dijo...

Está claro que lo que te mantiene enfermo es el odio, relájate.

El pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades e incluso de muerte.

Emma dijo...

http://curatuem.blogspot.com.ar/2012/05/escucha-tu-cuerpo.html

Laia dijo...

¿Qué mal hay en plantearse una meta a conseguir (el movimiento corporal) y asociarlo a dos vías de acceso (sexo/odio)? Ninguno. Aunque... el odio debe canalizarse bien para que no quite energía de más -que ya sabemos que con la fatiga mejor no jugar. Eso de canalizar suena a terapia psicológica y no es mi intención, no, no, no... Sólo sé que a veces ese odio que -creo yo- es difícil de separar de esta enfermedad y supongo que de muchas otras puede dstruir más que beneficiar. Vaya filosofada a estas horas de la noche!! Mil disculpas!Bona nit/bon dia. Laia

dijo...

El sexo como meta me ha parecido -con todo respeto- ¡cojonudo!. El odio en mi caso no me motiva sino que me desgasta y deja poso, y el poso pesa, y aquello que pesa...estorba.

Mira que me está gustando caminar por tu blog, Antonio.. :)

un beso